La actuación de Frederick Fennell al frente de la Banda Sinfónica, fue quizás, el punto culminante en la serie de Directores invitados de la más alta jerarquía mundial, que visitaron en ese carácter, nuestro Organismo.
El 6 de Agosto de 2000, a la edad de 84 años y 70 discos grabados, conocíamos en persona a quien creó en 1952, el Ensamble de Vientos de Eastman, modelo final para lo que es el concepto contemporáneo de "Banda".
De baja estatura, casi pequeño en sus dimensiones visibles, cabello blanco y desordenado, sonrisa y seriedad repartidas adecuadamente para cada momento, y una mirada penetrante y absolutamente convincente.
Como no podía ser de otra manera, ni bien subió al podio en el primer ensayo, recibió el correspondiente
apodo: "Doctor Chapatín".
En los intervalos habituales, que separan el ensayo en dos partes, en lugar de ir a, por ejemplo, tomar un café, se quedaba sentado en el piso del podio. Cuando le pregunté si quería ir al bar, agradecido, me dijo que no porque estaba trabajando.
En los cuatro ensayos (con un repertorio muy variado) la Banda se transformó en "su" instrumento.
Después del concierto uno de los hermosos comentarios, de un músico: -"No había compases, todo fluía según sus deseos de expresión desde sus manos y sus ojos"
Tuve el privilegio de compartir con él algunos momentos, en los que me enteró de algunos retazos de su ya larga vida.
"Desde que tengo 15 años tomo cada día un vaso grande de cerveza, por eso me siento fuerte"
El año anterior a su visita a Córdoba, había tomado su primera vacación desde su entrada como estudiante de Eastman, a la edad de 18 años.
Cuando tenía 17 años, trabajaba como baterista en algún bar, y al terminar la sesión se tomaba el tren "carbonero" hasta Nueva York. Tenía un amigo en la NBC, que lo dejaba entrar y así podía ver en vivo las transmisiones y grabaciones de Toscanini, escondido detrás de algún equipo.
Era muy amigo de Arthur Fiedler, Director de la "Boston Pops", quien, cuando no se sentía en condiciones de realizar un concierto, llamaba a Fennell y le pedía que dirija, a lo que siempre accedía. El repertorio posible, estaba integrado por alrededor de cien piezas de música.
Al terminar el concierto y fuimos a cenar, con el diario vaso de cerveza en la mano, dijo:
-"Estoy feliz, he realizado otro trabajo"
Firmaba con sus iniciales, que sin levantar la voz se hacían escuchar FF.
Me sorprendió cuando terminó el primer ensayo... a las 11 de la mañana enfiló para el bar y pidió... obviamente una cerveza, lo cual repitió mañana tras mañana.. un artista entrañable que sacó mi cholulismo a flote..! fue el primero de con quienes trabajé con el que me tomé una foto..!
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